jueves, 12 de diciembre de 2013

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No tiene nada que ver con nada, sólo me aburría y se me ocurrió.


No me queda otra que ser un mechero, de mano en mano, sin dueño. Valioso solo en momentos de ansiedad y un objeto más en los demás. Tener un trillón de productos sustitutivos y sin más precio que el de un euro aburrido. Yo ni siquiera prenso, yo ni siquiera exploto; pero cuando se me acabe el gas, como ellos, me iré sin que nadie lo note. Dejaré de quemar, dejaré de ser útil, se alejará para siempre la cercanía de tus labios dejándo de ser el responsable indirecto de tu acelerada muerte. No la.detendré, ni dejaré huella en tu vida, solo seré otro de los más prácticos que las cerillas. Y quizá ese sea mi cometido y mi único objetivo, ser la línea paralela a tu labio inferior, desearte y destruirte. Como un mechero de los baratos.




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